¿Cómo les digo homeboy?

Publicado por: Olivia

¿Cómo les digo homeboy?  

Butterfly

Homeboy era
una palabra
que me llegaba un montón
por como se oía.
 
Un homeboy era
alguien fuerte
con autoridad y carácter
seguro de lo que hacía.
 
Un homeboy era
alguien iba a estar allí
desde el principio
que nunca me iba a fallar
que me iba a apoyar y corregir.
 
Los homeboys eran
mi familia
que no me dejaban perder
que me protegían, me cuidaban,
y me daban amor.
 
Un homeboy me daba seguridad
de que si pasaba algo,
íbamos a responder todos por igual
porque sentíamos la alegría
de compartir el mismo dilema.
 
Un homeboy iba a meter pecho por mí
si no salían las cosas como queríamos.
Un homeboy jamás
quisiera un daño para mí.
 
Pero llegó el día
en que vi
las dos caras
de la moneda.
 
Noche. Una casa. Alcohol. Drogas. Dinero.
5 homeboys. A verga. Bien pedo. Música. Armas.
Insistencia. Resistencia. Enojo. Decepción. Gritos.
Suplicación. Mis llantos. Sus risas.
 
Yo Les Valí.
 
Asco.
Repugnancia.
 
No podía hacer nada.
 
Mi mente se bloqueó
para no sentir más.
 
Abandono.
Soledad.
Entre medio de tanta gente
no me veían.
 
Arrepentimiento por haberme salido de mi casa.
Miedo de seguir caminando en la calle.
 
¿Cuántas más personas habían así dentro de mi pandilla?
 
¿Cómo les digo homeboy
después de lo que me han hecho
sabiendo que yo era parte de la misma familia?
 
¿Cómo les digo homeboy sabiendo
que lo que me hicieron me iba a lastimar
y perjudicar como mujer?
 
¿Cómo les digo homeboy con respeto
si a la larga solo es el plante, la muy paja de lo que son…
los firmes, los respetuosos…
 
¿Cómo les digo homeboy
con el cariño y afecto que me piden
si en realidad me dan asco y decepción?
 
Algunos pocos
tienen ganado
llamarse homeboy.
 
Pero para mi
la palabra perdió su significado
la noche que me demostraron
lo que son capaces de hacer.

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One response to “¿Cómo les digo homeboy?

  • Alejandro Labrador

    Todos estos poemas se caracterizan por tener una fuerza irrefutable.

    Son, de forma contundente, un grito más desde la oscuridad. Oscuridad que como salvadoreños y salvadoreñas no estamos dispuestos a escuchar, pero sí a juzgar.

    Mientras que Escuchar requiere de cierta empatía, de solidaridad, tiempo y dignidad; para Juzgar tenemos todo el respaldo de las instituciones sociales que nos orientan hacia ello. Estamos divididos por barreras del mercado y el consumo, barreras de corrupción e impunidad.

    Estamos ahogándonos unos a otros y esto es claramente una expresión más de la pobreza…

    Estos testimonios nos obligan como sociedad a exigir un cambio REAL sobre el papel de la economía, del comercio, las inversiones, la educación, la salud, etc. Al final se trata de las oportunidades.

    ¿Hasta dónde tuvo que llegar el autor de este poema para comprender esta parte de la realidad que la sociedad le estaba ocultando? ¿Hasta dónde tiene que llegar un inmigrante para descubrir toda la otra realidad del sueño americano?

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