Category Archives: Desesperación

¿Qué otra cosa podía hacer?

Publicado por: Olivia

Un tema que se repite en conversaciones que tenemos con las jóvenes es la venganza.  Muchas han experimentado la pérdida de seres queridos, parejas y amigos, y han expresado su deseo de quitar todo el dolor, sufrimiento y enojo que sienten al enfrentar la muerte violenta.  Esta joven escribe sobre su reacción cuando torturaron y mataron a su querida tía.

¿Qué otra cosa podía hacer?

Joven, 17 años

Se siente bien feo saber que no podes hacer nada.
Ver a mi abuela llorar a su hija
Ver a mi mamá, mis primas, cuando la enterramos
Yo la pinté cuando la velamos
La sangre de ella era igual que la mía

¿Que lo metieron preso hartándose de la costilla del gobierno mientras que mi tía contaba aviones?  No me bastaba esto.

No pude aguantar la necesidad de vengarme
Supe quien lo había hecho, entonces hice lo mismo a él
Me hizo sentir bien.  Después sentía mas paz
Me desquité. Ni él ni ella.
Por lo menos ya no se iba a reír por haber quitado una buena pieza

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La Tristeza de Ella

Publicado Por: Olivia

Esta joven escribió del dolor de su abuela, (quien la crió) por tener a una hija encerrada y por no poderla abrazar ni aconsejar, ni decirle “te quiero.”  Como muchas, siente mucha culpa por el sufrimiento de su abuela, y porque falló a la persona que le ha dado “el todo para nada,” que la enseño lo malo de lo bueno.  “La quiero recompensar por todo el tiempo que me tuvo que venir a ver aquí.”

La Tristeza de Ella

Joven, 18 años

La he visto sentada, llorando en el puesto, pidiéndole a Dios que me de sabiduría.  La he visto diciéndole a la gente que a pesar de lo que dicen, yo soy su hija.  La he visto imaginándome libre con una nueva vida, con nuevos proyectos.  La he visto recordándose del pasado, cuando vine de la escuela a acompañarle en el puesto.  La he visto viendo mis fotos y diciendo que nunca se imaginó que su hija iba a caer en un lugar así.  La he visto viendo mis muñecas y acordándose cuando yo era pequeña.  La he visto intentando ser fuerte cuando ve mis cosas guardadas en la casa, esperando que algún día vuelva a tocarlos.  La he visto haciendo la comida que me hacía, (que a veces me la comía todo y no le dejaba nada).  Ahora come sola.  La he visto sola en la casa, llegando para comer y dormir, la tristeza de ella es mi tristeza.

 


Sin Poder Decirlo

Publicado Por: Olivia

Empezando a hablar hoy con una joven, me pregunta: “Porque te enamoras de tu mejor amigo?”  Ella me cuenta que cuando tenía la oportunidad de decírselo afuera, no lo hizo, y ahora adentro sólo piensa en él y lo que hubiera podido ser.  El poema que sigue nos toca a muchxs de nosotros que en algún momento de la vida no nos hemos atrevido a decir “te quiero.”

Sin Poder Decirlo

Joven, 19 años

Alucín

De pensar en lo que no se puede dar

Algo emocionante y decepcionante

 

Escenas constantes de una fantasía

De poder decirle (en una alegría)

Lo tanto que lo amaría

 

Yo soy aventada

Él es sincero

Y en este corazón no cabe un “te quiero”

 

Este encierro es mi destierro

De un amor

Que guardo en silencio

 

Perdida en la luna

Sin respuesta alguna

Sin lo que perdí y nunca obtuve

Sin lo que soñé

Sin lo que nunca se convertirá en realidad

 

Eso que me mata por dentro

Siempre pensado y nunca dicho

Siempre anhelado

Siempre amado

Siempre enterrado y al final olvidado…


Un viaje a Acapulco

Este poema es un esfuerzo colaborativo de dos jóvenes del centro, una estudiante norteamericana de trabajo social que compartió dos días con las chicas conociendo un poco de la experiencia de jóvenes privados de libertad en El Salvador, y yo (María). Explora el deseo que todas y todos tenemos de tener un lugar adonde escapar, sea real o uno que existe en su mente. En el caso de estas jóvenes, puede ser un lugar que sí existe pero adonde no pueden ir o un lugar imaginario donde se puede olvidar de todos los estreses de la vida. Es un lugar seguro, donde estás libre a ser lo que en realidad eres, te puedes perder, encontrar, gritar, cantar, sonreír, llorar, experimentar y soñar porque nada es imposible. Visitas tu refugio para vivir un momento de tranquilidad, para inspirarte, para recordarte que tienes una ‘linda cara de ángel’ y mereces sentirte bien. Lo visitas en momentos difíciles, de desesperación, y de aburrimiento. Para nosotros en ese momento, el refugio era Acapulco, y así nos sentimos.

Un viaje a Acapulco

Quisiera ir a Acapulco,
estar en la playa,
en hoteles lujosos,
conocer gente de ambiente,
comer comida extraña,
la que nunca he comido.

Encontrar a alguien con que divertirme,
especialmente un chero que está lindo,
y sentirme bien.

Quisiera entrar en el mar,
flotar en las olas
y perderme por un segundo.
Ser uno mismo con el mar.

El agua me hace sentir fuerte, valiente y limpia.
El agua me da nuevos sueños y esperanzas.

Acostarme en las olas que vienen,
en el agua azul
y ver al cielo,
las estrellas brillantes.
Mirarse uno en el reflejo del agua,
su linda cara de ángel.

Tener la sensación que vas al cielo,
tener la mente en paz,
poder sonreír y soñar
que nunca se va a acabar.

Cada vez que la vida me golpea,
cierro los ojos y estoy en Acapulco,
siento la arena entre mis dedos
y tengo el sabor de sal en mi boca.

Busco el amor y compañía
que me hace sentir completo.


Nunca has estado desesperado

Nunca has estado desesperado
Joven, 20 años


Nunca has estado desesperado
hasta que viene a un lugar como éste.
Por una cagada tan insignificante
perdí varias cosas.
Me dio una onda que sentí que
empezó a sudar las manos.
Me sentí como cuando alguien te pega
y querés desquitártelo con un golpe,
y sabés si lo hacés
vas a perder mas.
Me puse roja,
sentía la piel eriza de la cólera.
Sentía las palabras que quería decir a ella
y la mente que funciona rápido,
como cuando un reloj está descompuesto
y pone las pilas
y empieza a funcionar muy rápido.
Uno trata de contenerse
pero yo me pongo a llorar,
de mi impotencia
de no poder hacer nada,
sabiendo que estaba en frente.

Nunca has estado desesperado
hasta que viene a un lugar como éste.
Me sentía que todo el mundo
me quedara viendo mal,
me sentía como rechazada.
Quería poner un muro
con mi mundo.
Un cajón,
que nadie me pudiera ver ni tocar.
En el cajón pusiera mi rencor,
el dolor, el amor,
para no tener amor para nadie.
Quisiera ser una piedra
que no tiene emoción.

Nunca has estado desesperado
hasta que viene a un lugar como éste.
Para deshogarme
me pongo a llorar.
Lloro hasta que no me salen lágrimas
Duermo todo el día,
ni me dan ganas de comer
Pensando no volver a hacer
el error que hice otra vez.